La mente y el control eyaculatorio

La baja autoestima, la ansiedad, el nerviosismo, la pérdida de confianza o la insatisfacción sexual son algunos de los motivos por los que los hombres sufrimos de eyaculación precoz. Las principales causas son de índole psicológica, aunque a veces también pueden resultar a consecuencia de algún trastorno físico.

Nuestra mente juega un papel muy importante para que controlemos la eyaculación. Para ello, debemos tener en cuenta una serie de factores, tanto físicos como mentales, y dependiendo de su intensidad, podremos controlar la eyaculación para que se produzca antes o después.

En primer lugar, se da una estimulación previa provocada por una situación sexual, ya sea una imagen o un pensamiento que nuestro cerebro interpreta, hasta mandar diferentes señales a todos aquellos mecanismos que se implican cuando tiene lugar la erección.

Si estimulamos nuestro miembro, la excitación irá aumentando, hasta que llega a un punto en el que no lo podemos controlar. Ese es el momento en el que los músculos comienzan a expulsar semen involuntariamente debido a diferentes contracciones.

Esto es inevitable, aunque se puede controlar durante cierto periodo de tiempo: nuestro cerebro está acostumbrado a recibir una satisfacción tan inmediata que el proceso se acelera. Esto hace que la salida del fluido corporal se precipite o incluso se produzca de manera inmediata, sin permitirnos disfrutar del tiempo que pasa desde que nos excitamos hasta que llegamos al clímax.

Con el fin de superar esto, los hombres debemos aprender a controlar la mente; sólo así podremos disfrutar en su totalidad de las relaciones sexuales. Nuestras parejas también pueden verse afectadas por esto, sin poder llegar a veces al orgasmo, ya que una vez eyaculamos, es muy complicado mantener la erección y se puede perder el interés.

Esto puede deberse a razones como:

  • La educación que nos han dado, ya que hemos tratado de buscar la satisfacción de manera inmediata, sin pensar que esto podría afectarnos en el futuro. Nuestro cerebro puede haberse acostumbrado a eyacular pronto y ahora es complicado cambiarlo.
  • El exceso de excitación, sobre todo en las primeras relaciones sexuales con otra persona o si ha pasado mucho tiempo desde la última vez que las hemos mantenido.
  • El estrés, ya que en situaciones en las que tenemos mucha presión, nos puede jugar una mala pasada la mente y hacer que eyaculemos antes de tiempo.
  • Otras causas, tanto físicas como psicológicas, como la falta de control mental junto con una alta sensibilidad en el glande.

Consejos como llevar a cabo una tarea mental aburrida para apartar la mente del placer no ayudará a que nuestras relaciones sexuales sean más placenteras. Sin embargo, sí es muy conveniente llevar a cabo ejercicios como los de Kegel, de los que ya hemos hablado aquí, además de controlar los pensamientos, la respiración o la excitación.

También recomendamos otro ejercicio, que podemos hacer tanto solos como en compañía de nuestra pareja sexual: nos estimulamos, y en el momento en que estemos cerca de eyacular, paramos. Repetimos este proceso tratando de alargarlo el mayor tiempo posible.

 

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